El próximo juego se llama SOOM: It Hears You. En coreano, soom (숨) es aliento, y soom-da (숨다) es esconderse. Contener el aliento y esconderse caben en la misma palabra.
De pequeño, bastaba una manta para que esconderse fuera divertido. Creía de verdad que nunca había que dejar un pie fuera de las sábanas, y no miraba mucho rato el hueco debajo de la cama ni la puerta del armario entreabierta. Nadie me dijo nunca qué había ahí dentro, y eso lo hacía peor. Quería hacer un juego que te saque un rato de la pantalla y te deje jugar así otra vez.
Por eso el escenario es tu propia habitación. Hay algo en la casa. No he decidido qué es. Puede ser un infectado, puede ser un fantasma, puede ser eso que estabas seguro de que vivía debajo de tu cama. Solo una cosa es segura: te oye. Los escondites son los que la gente usa de verdad: bajo las sábanas, debajo de la cama, dentro del armario. Esconderse sin más aburre, así que siempre hay un sitio al que tienes que llegar. El primero que se me ocurrió: traer un cuenco de la cocina sin que te note.
Fuera de casa, la idea es que nunca camines mirando el móvil. Miras al frente, escuchas, y de vez en cuando echas un vistazo a un pequeño radar para saber más o menos dónde está. Una idea que estoy considerando es que la luz de la pantalla pueda delatarte, así que cuanto menos mires, mejor.
Hay una regla decidida desde el principio. El micrófono solo mide lo fuerte que suena algo. No graba y no envía nada a ninguna parte. Lo único que el juego necesita saber es si te quedaste en silencio.
El desarrollo ha empezado y quiero pulirlo hasta lanzarlo. Primero sale la versión de iPhone. Todavía no hay fecha. Antes quiero comprobar si de verdad da miedo en una habitación real.