De vez en cuando, en una noche tranquila, se cuela un pensamiento: el trabajo que hago, y la gente que tengo al lado, ¿son de verdad para mí?
Nunca fue cuestión de vaguería: era cansancio, y nadie lo dijo nunca. Así que decidimos decirlo, a nosotros mismos.
Estos dos vídeos no son tráilers relucientes. Tarde frente a un escritorio, entre gente, junto a una ventana: recogen los momentos corrientes por los que casi todo el mundo ha pasado.
No pasa nada por no tener todavía la respuesta. Escúchate con calma y un día las cosas que encajan contigo te encontrarán.
En una madrugada sin sueño, al final de un día pesado, déjalos sonando sin más. Con eso basta.